La Crisis del Coronavirus. Dos caras de la moneda

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Vivimos una crisis única en nuestra historia reciente. Comparar directamente la pandemia del COVID-19 con la llamada Gripe Española de 1918 sería casi irresponsable. Esta ocurrió en un mundo a penas conectado, en el que las economías escasamente dependían unas de las otras.

Los Estados Unidos de aquella época – en donde comenzó y se expandió esta variante del AH1N1 – ya siendo una gran potencia sin duda, era una nación que basaba su economía en la industria, la minería y la construcción, en mayor medida para abastecer el consumo local.

Hoy en día, en un mundo donde las cadenas de suministro son globales – Apple, con sede en California produce alrededor del 90% de sus productos en China, por ejemplo –  en donde los clientes solo dependen del internet para encontrarte desde tu estado vecino, o perfectamente desde miles de kilómetros de distancia, y en una situación en la que las grandes economías impactan directamente a las pequeñas y medianas, la incidencia de una pandemia tal es absoluta.

La crisis y los consumidores

Moody’s, la agencia de calificación de riesgo Estadounidense, recientemente reportó una contracción económica para todos los países del G20 del 4,6%, lo que representa varios billones de dólares.

Esta situación es similar para los países de América Latina. Para la región, el Fondo Monetario Internacional estima una contracción del 5,2% del PIB total para el 2020. Sin embargo, la Cámara de Comercio de Bogotá en uno de sus comunicados de prensa en junio de este año, expone la creación de 10.201 empresas solo entre el 20 de marzo y el 31 de mayo.

Adicionalmente, FENALCO estimó que el 55% de los colombianos compraría algún producto o servicio durante el día sin IVA del 19 de junio, en el que según CredibanCo se realizaron más de 1,3 millones de transacciones por un valor cercano a los $370.000 millones de pesos colombianos – cerca de $102 millones de dólares – una cifra que estuvo en tan solo un 12% por debajo del Black Friday del 2019 y un 18% por debajo de las compras navideñas del mismo año. ¿Y esto qué quiere decir, entonces?

Si bien es cierto que atravesamos una situación económica muy delicada, también es cierto que nuestros clientes siguen allí, esperando ansiosos y sin saberlo, queriendo que los “reencontremos”.

La nueva realidad

Toda crisis trae consigo un mundo de oportunidades pero esto implica saber estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Mientras empresas quiebran, otras de la misma industria se reinventan y salen adelante sorteando todo tipo de obstáculos.

Mientras muchos empleados han perdido sus trabajos, los mismos han fundado empresas de marketing digital, consultorías, de servicios, plataformas online, comida a domicilio entre otros. Inclusive, aquellos que mantienen sus trabajos, han tenido que adaptarse al nuevo mercado, han debido reinventar la forma de percibirse como atractivos para sus clientes.

A todos, sin excepción, la pandemia nos ha hecho reflexionar quizás de forma obligada. ¿Qué es lo que mi empresa aporta a mi cliente, que no aporta nadie más? ¿Cómo puedo expandir mi población objetivo a través del uso de la social media? ¿Cómo puedo lograr incrementar mis ventas aplicando estrategias basadas en tecnologías como el SEO, Google Ads, Online Marketplaces, entre otros?. Estas son apenas algunas preguntas que nos empezamos a formular viéndonos adentrados en esta situación.

El cliente post covid

El consumidor post COVID-19 se caracterizará por administrar más inteligentemente sus compras, sus gastos y sus deseos en general debido a que sabe que las crisis llegan de improviso. En otras palabras, éste entiende que la mala administración en tiempos como este se puede pagar caro. Pero, a pesar del miedo a la incertidumbre, seguirá estando siempre presente esta necesidad de adquirir bienes y servicios en cada uno de los consumidores de las diferentes industrias. De hecho, especialistas de economía plantean un fenómeno al que le llaman el “efecto rebote” analizando varios escenarios, siendo el más esperado el de forma de “V”, en el que exponen una lenta recuperación de las economías entre mediados y finales del 2020 después de la fatal caída de los mercados mundiales, y a partir de 2021, una recuperación global en los órdenes del 4,2% según estimaciones del Banco Mundial.  

De esta forma, la pregunta a resolver es la siguiente: ¿Estoy en el lugar donde me esperan mis potenciales clientes, en donde les ofreceré los productos o servicios que desean en estos momentos de crisis? Si tu respuesta es no: ¿Qué puedo hacer para diversificar mis canales de venta? ¿Cómo puedo llegar a nuevos clientes a través de plataformas online? ¿Cómo puedo potencializar mis ventas basadas en una inversión a largo plazo, para captar ingresos en este momento?

Si tu respuesta es sí: ¿Qué es lo que ofrezco yo, que no ofrece mi competencia, y cuál es ese diferenciador que hace que mis clientes me prefieran? Todo esto te servirá para surfear la ola de la recuperación económica de la forma más adecuada.

En definitiva, ¿desde qué cara de la moneda quieres escribir tu historia?

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