Prepara el Aderezo César Original:
Machaca el ajo: En un mortero, machaca el diente de ajo con una pizca de sal hasta obtener una pasta fina. Si no tienes mortero, puedes picarlo muy finamente y usar el lado plano de un cuchillo con sal para crear la pasta.
Emulsiona la yema: En un bol mediano, coloca la yema de huevo. Bate ligeramente con un tenedor o batidor pequeño.
Incorpora los sabores: Agrega la mostaza Dijon, la salsa Worcestershire y el jugo de limón a la yema. Bate para combinar.
Añade las anchoas: Pica finamente las anchoas y agrégalas al bol. Bate nuevamente para incorporarlas.
Emulsiona con aceite: Lentamente y batiendo constantemente, comienza a agregar el aceite de oliva en un hilo fino. Continúa batiendo hasta que el aderezo espese y se emulsione. Esto puede tardar unos minutos.
Sazona: Agrega la pasta de ajo al aderezo y mezcla bien. Sazona con sal y pimienta negra recién molida al gusto. Prueba y ajusta los sabores si es necesario (puedes añadir unas gotas de Tabasco si lo deseas).
Arma la Ensalada César:
En un bol grande: Coloca los trozos de lechuga romana.
Vierte el aderezo: Vierte la cantidad deseada de aderezo sobre la lechuga. Es importante no excederse para que la ensalada no quede demasiado pesada.
Mezcla suavemente: Con cuidado, mezcla la lechuga y el aderezo asegurándote de que cada hoja quede bien cubierta.
Añade los extras: Esparce los crutones sobre la ensalada.
Finaliza con parmesano: Cubre la ensalada con las lascas o el queso parmesano rallado grueso.
Sirve Inmediatamente:
La La Ensalada César Clásica se disfruta mejor recién hecha para que la lechuga se mantenga crujiente y los crutones no se ablanden.